La casa por la fenêtre
Joder, como está el patio.
Pasarte por la agencia de toda la vida es entrar en un agujero negro espacio-temporal (y financiero). Para concretar detalles básicos del viaje te pasas un par de horas, cuadrando vuelos, hoteles, traslados… como un Tetris. Y con esta bacanal viajera postpandemia que ha dado al personal según la cual todo el mundo sigue loco por salir, los billetes disponibles ayer han desaparecido hoy: te mueves rápido o te quedas con las sobras, o en casa.
Así es que asumes que te vas a dejar algún órgano vital por el camino, porque la dolorosa es como de paliativos, pero no lo piensas más y tiras la casa por la ventana. Porque luego ves que cuando informas a la tropa algunos sufren un auténtico ataque de histeria de pura incredulidad y entiendes que vale la pena. Que esto es lo que luego queda…
Nos vemos.

